“La Ciudad de los Papaloteros”

niños papaloteros en el barrioLa presencia africana en todo el Caribe, región bendecida por la multiplicidad de formas, religiones, culturas y etnias,  reviste una gran trascendencia dentro del ámbito cultural del hemisferio. La pintura en Cuba  tiene  sus orígenes en  la pintura rupestre aborigen, luego las cartografías de la Isla salidas de manos europeas unidas a las impresiones y mitos desarrollados por los cronistas.  En su largo historiar, resulta imprescindible apuntar la realización de pinturas murales en interiores y exteriores de las casas coloniales, catalogadas de populares por sus características y calidad artesanal, anónimas en su mayoría.
Se plantea que José Nicolás de la Escalera y Domínguez es el primer cubano que lleva la imagen del negro esclavo a la pintura en los murales de la Iglesia de Santa María de Rosario, con la excepción del santiaguero Tadeo Chirino, diecisiete años más joven que él, quien desarrolla una obra con similar intensión pero con  mayores incorrecciones y primitivismo.
En Guantánamo, ciudad reconocida por el poeta como “Aldea  donde clavó su flecha el indio Siboney”, también se aprecia la presencia del elemento negro y su  influencia y arraigo en la cultura  general del territorio. Hasta Guantánamo, llegó la cultura europea y con ella el negro, estaba el indio, se mezcló el chino y de cada una de ellas quedó la huella del tiempo.
Para el pintor  guantanamero Oscar Nelson Álvarez, artista de la plástica  que ya cuenta 40 años de vida artística, un elemento recurrente al que siempre le llevan sus musas danzantes son sus raíces, el entorno donde creció, sus ancestros, y con ellos sus costumbres. Dedicado al trabajo  de creación con niños, este hombre,  de mediana estatura, pensamiento agudo, sonrisa discreta,   en su obra, logra delinear una relación socio cultural entre las instituciones  y grupos portadores de la cultura africana y  la apropiación de una memoria oral que sirve de soporte conceptual para la creación, alcanzando una evolución artística que tiene como eje principal la presencia africana en la cultura cubana.
“ La Ciudad de los papaloteros”, muestra que alcanza la madurez y altura de un Oscar Nelson Álvarez  ahora inmerso  en el  arte digital impreso, a partir de la utilización del  Photoshop como herramienta creativa para lograr el niños papaloteros en la plza de la revolución mariana grajalesacercamiento al arte digital y mantener a la vez la línea de trabajo que  lo define, es la exhibición de pinturas realizadas en la técnica de acrílico sobre cartulina  donde se recrean escenas comunes en sitios de la ciudad con la presencia siempre de elementos definitorios de la arquitectura en ejemplos tales como,  los personajes de los niños mulatos, negros y “jabaos” que empinan papalotes multicolores que hacen figuras a modo de hilo invisible para enlazar una pieza con la otra, en una escena que repite una y otra vez. Con este deseo y guiados por los papalotes nos sorprende entonces El Palacio Salcines, edificio que exhibe  a la figura sensual de La Fama, símbolo de la ciudad de Guantánamo ; La Concha del Parque  José Martí, enclave que es centro de vida para los guantanameros;  la catedral Santa Catalina de Ricci, la Estacion Ferroviaria del Norte, así como la cotidianeidad de su mismo barrio La Loma del Chivo, enclave  donde confluyen  tradiciones, costumbres, maneras que dan color y forma a la expresión del pintor y donde el elemento negro, cobra protagonismo, por ser este, lugar de desarrollo  para las instituciones portadoras de esta cultura.
Son motivos de creación para Oscar Nelson, la cena típica  cargada de costumbres, que aún celebran en Guantánamo las comunidades de descendientes haitiano, el juego del niño rodeado de lo que es su realidad, los colores de la africanidad en los papalotes que se heredaron de la cultura china, la multiplicidad de formas, colores, y a su vez las líneas simples de una cultura que está viva. Una cultura que legó la Tumba Francesa, patrimonio cultural, bailes, cantos, comidas, bebidas y códigos negroides que son parte del crisol que reconociera Alejo Carpentier en su caracterización de la cultura cubana, que es también la cultura del Caribe.
la ultima cenaOscar Nelson Álvarez, Premio Nacional Olga Alonso y  Premio nacional de Arte Naif en Holguin, además de otras distinciones y realizaciones que lo hacen merecedor de la distinción  Majada Honda de la UNEAC,  con su arte, resume lo ingenuo , primitivo y naif de las líneas que trazan las manos infantiles y la combinación armónica y conciliadora de las técnicas academicistas adquiridas en sus años de discípulo, todo, en una recreación a las tradiciones africanas  heredadas en Guantánamo y sus puntos de confluencias con otras etnias y culturas que también están presentes en el Caribe.

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